Asistencia al XX Congreso Nacional de la Empresa Familiar

Por Sara Terrón
En Actividad
Oct 10th, 2017
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Los pasados días 1, 2 y 3 de octubre de 2017 tuvo lugar en Toledo el XX Congreso Nacional de la Empresa Familiar, al que asistió María Elena Gómez Miranda, Subdirectora de la CefUGR.

El Congreso Nacional de la Empresa Familiar es uno de los foros empresariales más reconocidos de nuestro país. Durante estos tres días congregó a las principales autoridades, empresarios y expertos del panorama nacional e internacional, para difundir las mejores prácticas en estrategia corporativa, gestión empresarial y gobierno familiar. El Congreso dió cita medio millar de propietarios de empresas familiares y, además, sirvió para celebrar el 25 aniversario de la creación del Instituto de Empresa Familiar.

La Empresa Familiar propone seguir con las reformas y un pacto de Estado por la educación para reducir el paro juvenil.

 

  • «La historia de estos 25 años demuestra que el Instituto de la Empresa Familiar es un proyecto consolidado, que se ha ganado el respeto generalizado tanto por el nivel de sus socios como por el tono prudente y dialogante de sus planteamientos y propuestas», asegura Ignacio Osborne.
  • Profundizar en las reformas ya realizadas y abordar las que están pendientes requiere de «amplitud de miras y liderazgo para llegar a acuerdos políticos», señala el presidente del IEF, que recuerda que «cuando se ha apostado por las reformas, los resultados han sido prácticamente inmediatos».

 

«La historia de estos 25 años demuestra que el Instituto de la Empresa Familiar es un proyecto consolidado, que se ha ganado el respeto generalizado tanto por el nivel de sus socios como por el tono prudente y dialogante de sus planteamientos y propuestas». Así lo ha asegurado hoy el presidente del IEF, Ignacio Osborne, durante la clausura del XX Congreso Nacional de la Empresa Familiar, que ha reunido en Toledo a más de 500 empresarios familiares procedentes de toda España y que ha coincidido con la celebración del 25 aniversario de la creación del Instituto.

«El IEF –ha recordado Osborne- nació en 1992 de la mano de 40 socios fundadores que buscaban poder explicar el papel fundamental de la empresa familiar en la economía y el bienestar del país». Hoy, el Instituto cuenta con más de cien miembros, que dan empleo a más de un millón de personas en todo el mundo y con una facturación equivalente al 17,5% del PIB, que se eleva al 27,5% si se suman las compañías que forman parte de las Asociaciones Territoriales de Empresa Familiar repartidas por toda España.

La incertidumbre frena el desarrollo

Para Osborne, una de las principales lecciones aprendidas en estos años es que la estabilidad, tanto económica como política, «es uno de los principales activos de un país». En su opinión, «no podemos poner en peligro una estabilidad que se ha conseguido en gran medida gracias al diálogo». La inestabilidad «genera incertidumbre y la incertidumbre frena el desarrollo», ha sentenciado.

Siempre que nuestro país ha pasado por dificultades ha sido, según el presidente del IEF, «por incurrir en graves desequilibrios que nos han impedido generar credibilidad y han limitado nuestra financiación y nuestra capacidad de invertir».

«Una economía equilibrada es una economía sana», ha dicho Ignacio Osborne. Para alcanzar esta situación de equilibrio resultan fundamentales las reformas, tal y como se ha puesto de manifiesto durante la crisis. Y en este sentido, considera que para profundizar en las reformas ya realizadas y abordar las que todavía están pendientes es imprescindible «tener amplitud de miras y liderazgo para llegar a acuerdos políticos». Porque «cuando se ha apostado por las reformas, los resultados han sido prácticamente inmediatos».

Más de medio millón de empleos creados por las empresas

El presidente del IEF ha recordado que llevamos ya 14 trimestres consecutivos de crecimiento, que la confianza económica se encuentra en máximos, por encima incluso de los niveles previos a la crisis, que el PIB español crece a un ritmo superior al 3% y que las empresas han creado más de 500.000 empleos en el último año.

Los datos constatan que «cuando las empresas tienen un entorno competitivo, responden, invierten y crean empleo», ha señalado Osborne, al tiempo que ha recordado que el establecimiento de un marco económico, financiero, fiscal e institucional que ayude a potenciar la competitividad de nuestras empresas es sinónimo de bienestar. «La calidad de la sanidad, de la educación o de las infraestructuras depende, en gran medida, de la capacidad de las empresas para crecer, crear empleo y generar recursos públicos», ha asegurado.

Uno de los factores que condiciona de manera más determinante el crecimiento empresarial es la calidad del capital humano. «Los niveles de educación y formación determinan, sin ninguna duda, la capacidad de un país para crecer, su productividad, los salarios, e incluso la estabilidad del empleo», ha dicho el presidente del IEF, quien ha señalado, tajante, que «no podemos permitirnos una tasa de desempleo juvenil del 40% si queremos crear futuro, como dice el lema de nuestro Congreso».

De esta manera, la formación se convierte, al igual que el crecimiento empresarial, en uno de los ejes principales de la hoja de ruta del IEF para los próximos años, tal y como ha señalado durante la sesión de la mañana del Congreso el director general del Instituto, Juan Corona, quien ha presentado el avance del informe sobre Formación, Talento y Empleo, que está ultimando el IEF y que será publicado próximamente.

«¿Hay un 40% de desempleo juvenil porque no hay demanda o hay un 40% de desempleo juvenil porque la oferta no se adecua a las necesidades de las empresas?», se ha preguntado Osborne. Según el avance del estudio, uno de los principales problemas de las empresas hoy es encontrar personal cualificado. «¿Cómo es posible que en un país con un 40% de desempleo juvenil los empresarios tengan problemas para encontrar personas con los perfiles adecuados?», ha vuelto a interrogarse.

Formación profesional dual

La propuesta del IEF pasa por apostar por modelos de colaboración entre la Administración y las empresas para incorporar a los jóvenes a estas. Alemania ya lo hace. 440.000 empresas colaboran en programas de formación, y su desempleo juvenil es del 7%. “Ya tenemos referencias por tanto, y la formación profesional dual es un gran ejemplo por el que debemos apostar si queremos resolver uno de los grandes problemas económicos y sociales de este país”, ha dicho Osborne.

Igualmente, ha señalado que «hay que facilitar la incorporación de los jóvenes al mercado laboral cuanto antes, porque sabemos que una de las grandes razones que explican la falta de cualificación es la falta de experiencia. Es un círculo vicioso en el que los jóvenes no trabajan por falta de experiencia y no tienen experiencia porque no trabajan», ha señalado Osborne.

«Las empresas –ha dicho el presidente del IEF- podemos aportar mucho en la formación de nuestros jóvenes, y es parte de nuestra responsabilidad. Hay que seguir creando empleo porque todavía tenemos una tasa de desempleo inaceptable, pero hay que crear empleo cada vez de mayor calidad. Invertir en formación es crear futuro, como dice nuestro lema. Para ello, una vez más, necesitamos un buen marco regulatorio, sencillo y eficaz, que facilite nuestra participación en estos programas de formación y que nos permita aportar nuestra experiencia práctica a los más jóvenes».

Siete reformas educativas en 35 años

Osborne, al igual que ya lo hicieran algunos de sus predecesores en la presidencia del IEF, ha reclamado un Pacto de Estado por la Educación, cuyo contenido sea elaborado por un grupo de expertos profesionales independientes, que cuente con la opinión de todos los agentes implicados, que sea consensuado por todas las fuerzas políticas «y que ponga fin al sinsentido de siete reformas educativas en los últimos 35 años».

El presidente del IEF ha concluido su intervención señalando que una de las grandes diferencias entre las empresas familiares y las no familiares es que «para nosotros nuestro negocio es un modo de vida. Nos jugamos nuestro patrimonio y hacemos partícipes del proyecto a la familia y al entorno, lo cual explica gran parte de nuestra naturaleza: la visión del largo plazo, la prudencia, la austeridad, el apego al territorio, el espíritu de sacrificio y el compromiso. Somos parte del patrimonio cultural y empresarial y es algo que empieza a ser reconocido socialmente. Esperemos que los próximos 25 años sean, al menos, tan fructíferos como éstos, y que las nuevas generaciones puedan seguir aportando su experiencia en la buena marcha de la economía y en el bienestar de este país».

Fuente: Instituto de la Empresa Familar

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